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lunes, 16 de mayo de 2011

"UN LIBRO ABIERTO ES UN CEREBRO QUE HABLA, CERRADO, UN AMIGO QUE ESPERA, OLVIDADO, UN ALMA QUE PERDONA Y DESTRUIDO, UN CORAZÓN QUE LLORA"


Cuando estudiamos nuestro propio idioma hay cosas que dejamos pasar por alto, conocimientos que adquirimos con el uso cotidiano o a una edad en que éstos se incorporan sin demasiados planteos y análisis. Una de estas herramientas que aprendemos de pequeños es la ortografía, y a pesar de esto suele ser de las que más complicaciones nos traen durante el resto de nuestras vidas.
La ortografía además de ser aprendida a través de la educación tradicional debe ser reforzada con una buena dosis de lectura, por lo que significa un aprendizaje que se cimenta a lo largo de la vida misma.
En síntesis, la ortografía es la parte gramatical del lenguaje que se ocupa de la correcta aplicación del idioma escrito. La misma se compone de tres elementos:
- Grafemática
: estudio del
empleo de las consonantes.
- Prosodia: estudio de la acentuación y la pronunciación.
- Puntuación: estudio de los signos de puntuación.
La realidad nos indica que ésta no es una herramienta estática del idioma, sino que cada palabra tiene una ortografía definida por el contexto en que se da la misma.
Para un correcto uso ortográfico del lenguaje es necesaria la ejercitación; una buena ortografía se logra con dos ingredientes: práctica y conocimiento y aplicación de las reglas y teorías ortográficas. Nunca está de más recurrir al diccionario en casos de dudas.